viernes, 13 de agosto de 2010

Una noche de pasión



No recuerdo como llegamos aquí, pero la energía en mi empieza a fluir, sus besos hacen reacciones en mi piel que no puedo contener, no se explicar lo que siento, pero cada vez se siente mejor, sus manos empezaron a recorrer mis caderas, una electricidad invadió mi cuerpo y no quiero que se detenga, y su mano fue subiendo, y paso por debajo de mi playera, sin importar nada, sin barreras me despojo de ella, sus manos acariciaron mi cuerpo, y bajaron hasta el botón de mi pantalón  y sin nada que decir, lo quito con una suavidad como si estuviera tocando algo frágil algo preciado, y regreso a besarme de nuevo mientras sus manos subían hasta llegar a mis senos y por debajo de mi sostén empezó a tocarlos, cada movimiento que hacia encienda esa flama en mi que pensé que estaba dormida, y el solo bajo con sus dedos los tirantes y quito el broche, y  fue acercando sus labios carnosos hacia mis senos, y me elevo a un lugar donde nunca había estado, era como si un pétalo pasara por ellos, como si su ternura me fuera entrada a una gran pasión y fue bajando por mi abdomen hasta llegar a la única prenda de ropa que me quedaba, sus dedos la fueron bajando poco a poco abriéndole paso a su boca, fue ahí justo ahí donde no podía dar marcha atrás, ya no podía controlar mi respiración y el solo me veía como si fuera algo hermoso, como si fuera si precioso tesoro, yo no podía controlar las reacciones de mi cuerpo y  llego la sensualidad a mi haciendo retomar un poco de control, con mis piernas lo subí a mi altura, con un jalón cambiamos de lugar, con el impulso de una pasión desnude su cuerpo sin bacilar, y con la ternura que el comenzó lo empece a besar, y me vi ahí como nuestros cuerpos desnudos se sentían, se conocían, reaccionaban, y se amaban, y bese cada parte de su cuerpo, me aprendí cada linea que toque, y sentí como su cuerpo reacciono, el en un impulso me jalo hacia, con sus manos abrió mis piernas y sentí como poco a poco no hicimos uno, y me vi ahí como nuestros cuerpos en movimiento y en acción se llenaban cada vez más de placer, su cara jamás se me olvidara, su gesto de gozo tan natural, se cuerpo se fundió al mio por minutos que en mi mundo fue como una eternidad que paso volando, y ese derroche de amor, donde nadie importo, ni lo que eramos, ni los demás, ni el mundo que pasara afuera, comprendí que el placer es lo mejor que tenemos, y sentí como poco a poco comenzaba humedecerme, gritos salían de mi, esos gritos tan diferentes a los de terror, y en esa baño de sudor culmino una noche de pasión...

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